La lectura nace en el corazón

  • María Eulalia Castillo Sánchez

Resumen

Muchos son los caminos que se escogen para llegar a un destino: estrategias, sincronías, métodos, ritmos, se encadenan paulatinamente en un proceso tangible, discreto, silencioso pero que finalmente mueve. Escenarios diversos en los que actúan personalidades, personas, personitas, guiadas quizá por una mano amiga que en un segundo, minuto, hora, día, meses, hasta años, se encargarán de dejar legados, huellas y letras grabadas en el corazón. TRASCENDER? Significa ir más allá, sobrepasar cierto límite, entonces, ya no más. Cicatrices esas que calan el alma, no más. Olvidémonos de aquellas letras que con sangre entran, parecen mitos, crónicas que hablan en tu recuerdo. Son simplemente historias que ya deberían morir en el olvido y lo hacen lentamente, retumbando con eco estridente en aquellas ventanas y paredes que se encargarán de expandirlos. Elimínalos de tu vida. Así fue, mecánicamente que aprendimos a leer: memorizando letra por letra, a veces con fuego, juego y otras con ira. Frases como Mi mamá me ama. Yo amo a mi mamá. Yo me amo. Ella me ama. Eran grabadas lentamente, pero, en realidad ¿emiten la esencia de lo que leen?, ¿trasmiten algo? o ¿es un código más? Grabaciones inconscientes, letanías, paradigmas vigentes o caducos. ¿Qué clase de lectura fue? ¿La disfrutaban realmente? Muchos son los sonidos que llegan a sus oídos desde que empiezan a conocer el mundo, sincronizando elementos vitales, como pensamientos, vivencias, acciones, su ser. Son seres humanos dotados de habilidades, fortalezas y también debilidades, con la eventualidad de potenciar su desarrollo próximo, una meta, siempre.

Descargas

La descarga de datos todavía no está disponible.
Publicado
2016-09-15
Cómo citar
Castillo Sánchez, M. E. (2016). La lectura nace en el corazón. Mamakuna, (3), 15-20. Recuperado a partir de https://revistas.unae.edu.ec/index.php/mamakuna/article/view/43